martes, 16 de marzo de 2010

En tiempos de incertidumbre, cultivar la amistad

H9y he tenido una jornada completa de trabajo en Madrid. A las 9 de la mañana estaba ya en una de las instalaciones culturales de la capital, los Teatros del Canal, para asistir a la XVIII edición del Foro de Gestión que organiza el Club de Excelencia. De lo acaecido en dicho encuentro, algunas de cuyas intervenciones han sido francamente interesantes, les hablaré en una próxima entrada.
Finalizado el evento he tenido un encuentro con mi amigo, y compañero de ASALMA, Julian Menéndez, con quién he compartido un almuerzo de trabajo. El motivo, ahondar las posibilidades de presentar un proyecto conjunto de las organizaciones a las que ambos representamos, en el marco del programa de ayudas del Ministerio de Industria en el campo de actuaciones que involucren a las empresas en la gestión de la Responsabilidad Social. Hemos perfilado las líneas de trabajo y seguro que seremos capaces de presentar un proyecto.
Además de otras cuestiones, he aprovechado el encuentro para comentar algo de lo escuchado en el Foro de la mañana. Uno de los ponentes , hablando del cambio, ha hecho especial mención a la incertidumbre y como la vida es una incertidumbre permanente. Después de divagar sobre este tema, hemos aprovechado para intercambiar información cultural y hemos dado paso a lo que se está convirtiendo en un ritual, magnífico ritual diría yo.
Como ya hicimos hace un par de meses, tras la comida hemos ido a descubrir una nueva librería. entonces fue la del Círculo de Bellas Artes. Hoy ha sido la del cineasta David Trueba, La Buena Vida, detrás del Teatro de la Opera. Una vez dentro cada uno hemos recorrido las estanterías a nuestro aire pensando en el libro que íbamos a regalar al otro. Yo he elegido la última obra de Antonio Tabucchi, porque se que su novela"Sostiene Pereria" hizo que este escritor italiano pasase a ser referencia en Julian. El me ha regalado un ensayo, "Momentos estelares de la humanidad", de Stefan Zweig.
Lo importante de esta acción que corre visos de institucionalizarse, independientemente de la periodicidad en que podemos coincidir en Madrid por asuntos laborales y con algo de tiempo para poder compartir un espacio de charla y amistad, es precisamente esto último. cultivar la amistad. Saber que puedes hablar de familia, cultura, trabajo, fútbol- cómo sufren algunos con el Madrid, en contraposición con el Athletic-en momentos de incertidumbre que pueden causar desorientación. La incertidumbre puede conducir al error pero nunca al fracaso. Por eso, en tiempos de incertidumbre, no es malo cultivar la amistad. Lo de regalarse un libro para seguir culturizándonos creo que lo vamos a patentar.