lunes, 4 de enero de 2010

Tiempo de promesas

El comienzo del nuevo año es tiempo de promesas. Promesas a nivel individual- bajaré peso, acudiré al gimnasio, potenciaré el inglés,....- y de empresa. Lo más habitual con este tipo de promesas es olvidarlas pasadas dos o tres meses. Falta de motivación, escasos resultados perceptibles, esfuerzo a desarrollar. Lo cierto es que, en uno y otro caso, el abandono es la consecuencia lógica de la promesa.
En otras ocasiones, el abandono viene motivado por la falta de conciencia a la hora de planificar. En el caso de las empresas y los equipos de trabajo, el año nuevo se afronta con la ilusión de poder afrontar las incertidumbres que rodean los mercados hoy en día. Cómo esbozar nuevos proyectos, como llevarlos a cabo y como revisar su eficacia. Sin embargo, en ocasiones se afrontan más retos de los que estamos en condiciones de desarrollar. Se trata de priorizar si no queremos incumplir promesas y.......generar desmotivación. Conozco el caso de una organización que afrontó de golpe 98 áreas de mejora, pese a los consejos en el sentido de priorizar las 7 y 8 más importantes y que más incidan en los resultados. Ni que decir tiene, en el ejemplo que nos ocupa, que las promesas se incumplieron de manera fehaciente.