lunes, 25 de enero de 2010

El poder de la razón


A mediados de enero he estado varios días en Madrid por motivos profesionales. En uno de ellos he aprovechado para estar unas horas con un buen amigo, Julián Menéndez. Además de disfrutar de una buena comida, Julián es un gastrónomo, hemos podido charlar sobre lo humano y lo divino, ya saben, el trabajo, la familia, política, fútbol y libros. A los dos nos gusta leer y comentar lo último que nos hemos llevado a la mente. En un momento dado nos acercamos a la librería del Círculo de Bellas Artes y, para mi sorpresa, aunque su generosidad no me sorprende, me regala un libro: Los huesos de Descartes, del autor norteamericano Russel Shorto.

De vuelta al hotel comienzo a leer el libro y, la verdad, me ha enganchado. Cuenta la muerte del filósofo francés René Descartes, autor de la máxima "Pienso, luego existo" o, en latín, "Cogito, ergo sum". A partir de su entierro el autor va describiendo las vicisitudes que sufrieron sus restos mortales, su entierro en Suecia, la exhumación posterior para trasladarlos a París, etc. No les voy a desvelar más porque es un libro que les recomiendo vivamente. Van a disfrutar y a aprender.

Lo importante de este libro son las reflexiones filosóficas que se van descifrando y la evolución a lo largo del tiempo. Descartes era partidario del poder de la razón frente al poder de la fé imperante hasta ese momento. Es decir, a partir de la observación y de la reflexión de la mente se pueden extraer conclusiones. No se puede admitir nada por supuesto. A partir de los principios de Descartes, recogidos en su principal obra, "El Discurso del Método", se ha articulado la obra de grandes científicos y pensadores como Newton, Spinoza, Jefferson y muchos más.

Siguiendo el recorrido de los huesos de Descartes se aprenden numerosas lecciones, tanto a título individual como para poder aplicar a la gestión de las organizaciones. Gracias Julián por el libro y, sobre todo, por la generosidad de tu amistad.