
En fechas recientes se publicaba en el blog que edita Euskalit, Consultoría y Excelencia, el diferente comportamiento que han tenido a la hora de abordar la crisis del sector del automóvil en Estados Unidos dos pesos pesados como General Motors y Toyota. Mientras el primer fabricante ha despedido a miles de trabajadores, ha cerrado plantas y se ha aprovechado de las ayudas del gobierno estadounidense, al que reclama aún más apoyo económico, Toyota ha aprovechado el cierre temporal durante tres meses de dos de sus plantas productivas para desarrollar nuevas capacidades entre su personal. No ha habido despidos y se han implantado planes de formación, a diferentes niveles para todas las personas.´
Las explicaciones de la multinacional japonesa son que en su cultura no entra prescindir de las personas. Uno de los ejecutivos ha manifestado que, con la política desarrollada, saldrán fortalecidos de la crisis al tener personas más formadas para afrontar nuevos retos. Ignoro si su actuación es siempre esta, pero, si es así, es un caso claro de coherencia entre Misión, Visión y Valores y su aplicación en la gestión empresarial.
Somos muchos los que estamos habituados a ver definiciones de Misiones y Visiones empresariales, por no hablar de los Valores, que muestran una situación casi beatífica. Lo diferente es ser coherente. Nunca encontraremos ninguna organización que no proclame que las personas son su principal activo, aunque luego sea el primer activo del que se desprenden. Ni siquiera por pérdidas, si no porque los beneficios no alcanzan los niveles esperados.
Parafraseando a Clinton en su debate con Bush durante las primeras presidenciales, el problema es " la coherencia, estúpido".

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