Acabo de leer la última entrada del blog de mi amigo Enrique Sacanell la segunda entrega de un artículo sobre Orgullo de Pertenencia. Asegura, y coincido plenamente con él porque lo hemos hablado bastantes veces, que el orgullo se genera desarrollando los valores imperantes en el seno de la organización.
Todas las organizaciones hablan de sus Valores y tienen Valores.Lo cierto es que luego, a la hora de la verdad, los Valores no dejan de ser un magnífico documento, redactado con más o menos gracia o estilo. En muchas ocasiones, se han identificado pero no se han definido, Dicho de otra manera, sabemos cuáles queremos que sean nuestros Valores pero desconocemos si todas las personas de la organización entendemos lo mismo para cada uno de ello, ¿Significa Solidaridad lo mismo para todas las personas?. Seguramente no, y si no lo definimos y consensuamos la definición, dificilmente será un Valor en nuestra organización.
Ni que decir tiene que la identificación de dónde se ejercen los Valores siguen siendo ciencia ficción para muchas organizaciones. Se da por supuesto que están presentes, pero no los busquen porque igual no los encuentran. Si ya llegamos a cerrar el círculo y nos planteamos medir su eficacia, las búsqueda de indicadores puede resultar tan ardua como la del Santo Grial. Pero de esto hablaremos en otra entrada.

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